“La libertad es un bien tan valioso que hay que racionarlo”
Vladímir Ilich Uliánov, Lenin.
La coacción o limitación de las libertades está intrínsecamente asociada al pensamiento izquierdista. Desde los inicios, desde Marx, desde Hegel, la izquierda toma la libertad individual como un elemento a abatir. El liberalismo, que ha reinado en Inglaterra y en Europa occidental, fue cuestionado con pensadores, predominantemente alemanes. Se sustituye la idea del libre mercado por una dirección colectiva de las fuerzas sociales, de los recursos materiales; por una centralización de los medios de producción. Esto es, según Hayek, por la planificación. Y la planificación supone la implantación y dirección de un plan, centralizado, que debe llevarse a cabo. ¿Quién dirige este plan? Según Marx por la llamada “vanguardia del proletariado”, una clase dirigente que gestionaría los recursos de acuerdo a este plan.
Así es que la libertad individual queda supeditada a la libertad colectiva. Y la clase dirigente es la que gestiona los recursos de acuerdo a un plan. ¿Qué es la libertad para las izquierdas? Pues nada; no es nada, es simplemente un instrumento al servicio colectivo. Ya lo dice Lenin:
“Libertad, ¿para qué?”
La libertad no existe desde el punto de vista del socialismo. Y esto se puede ver perfectamente en asuntos como Educación para la Ciudadanía. Esta asignatura, que supuestamente pretende educar en los valores constitucionales, es simplemente un atentado contra la libertad individual.¿Por qué? Lo veremos después.
¿Qué valores están en la Constitución? En su artículo 1.1, los valores constitucionales son:
- Libertad.
- Justicia.
- Igualdad.
- Pluralismo político.
Esos son los valores constitucionales. Cualquier otro valor es una memez. ¿El respeto por las minorías, por los homosexuales, es un valor constitucional? No lo es. Sólo son los cuatro anteriores. ¿Es que acaso esto no se enseña en la familia?
También se habla de los valores asociados a los derechos humanos. ¿Qué derechos humanos? ¿Los de la Declaración de El Cairo, o los valores occidentales? Argumentan los apósitos de EpC que hay que enseñar en valores occidentales, ya que los de la Declaración de El Cairo no consideran todos los occidentales (no se garantiza el derecho de las mujeres a contraer matrimonio independientemente de la religión, por ejemplo). Pero… ¡vaya usted a explicárselo a los musulmanes que van al colegio!
¿Por qué el Estado quiere educar en valores como estos, o como los siguientes:
- Las relaciones interpersonales: sexualidad y afectividad.
- La homosexualidad.
- Los discapacitados.
- La diversidad cultural.
- La democracia.
- El consumo.
- La educación vial.
- La conquista de los derechos de la mujer.
- El problema Norte-Sur?
Muy sencillo, porque quiere adoctrinar. Porque quiere imbuir en la juventud valores izquierdistas. Es la aplicación práctica de aquella frase que dijo Stalin:
“La producción de almas es más importante que la producción de tanques.”
Del mismo modo que la promoción del derecho al voto para los inmigrantes es una cuestión meramente partidista (que supone, inicialmente, una ventaja para el PSOE en cuanto a votos), la laxitud en la educación lo es, y aspectos como el esfuerzo, el compromiso, etc., se han eliminado del sistema educativo español. Pero en el caso de Educación para la Ciudadanía, esta asignatura supone un ataque a la libertad individual, una carga de profundidad contra el concepto de familia y educación familiar. La producción de almas, la inculcación de valores izquierdistas, el cuestionamiento del concepto de familia, el soslayo de la libertad individual, son elementos claves para garantizar una pervivencia de los valores izquierdistas en la sociedad y, por tanto, una supremacía socialista o izquierdista a largo plazo. La educación en conceptos como el respeto al prójimo se debe centrar en la familia (algo que odia la izquierda) y, también, en la escuela. Pero por este orden.
Leo en algún sitio argumentos peregrinos como “Si un padre es nazi e inculca valores nazis a su hijo, el Estado debe intervenir”. No. No debe intervenir. La intervención del Estado está sujeta al cumplimiento de normas y leyes. Si el hijo es nazi pero su comportamiento en la sociedad es correcto, ¿cuál es el problema? Si el comportamiento en sociedad es incorrecto, entonces el Estado tiene mecanismos para corregir esto (otra cosa es que los ejercite). Pero… ¿debe el Estado inculcar unos valores a mi hijo en los que yo no estoy de acuerdo? ¿Debe el estado imponer una conciencia colectiva cuando yo quiero inculcar a mi hijo un esquema de valores y una conciencia crítica para elegir entre las distintas opciones que existen? ¡Claro que no!
Educación para la Ciudadanía es una herramienta doctrinaria, sectaria, que no pone sobre la mesa las diferentes opciones. Ya lo dijo Victoriano Mayoral: “la asignatura debe contrarrestarlos valores del neoliberalismo conservador”. No hay más que ver las declaraciones de este señor (presidente de la Fundación CIVES), o de Zapatero, o de Peces Barba para preguntarse… Qui prodest? ¿A quién beneficia?
Educación para la Ciudadanía critica conceptos como la familia, el liberalismo. ¿Critica también el comunismo, la ideología de izquierdas? No. ¿Aceptarían los socialistas o los de izquierda que esto se hiciese? No. Entonces, es claramente una asignatura que es sectaria.
La libertad individual, la libertad de cada individuo de relacionarse con quien quiera, de contraer matrimonio y de educar a sus hijos, se viola con esta asignatura. Es lo que dice Stalin, pero en el siglo XXI.