Caca, culo, pedo, pis
Cuando estudiaba en la facultad en Madrid y volvía a Huelva de vacaciones tenía que hacer siempre dos cosas como rutina: encontrarme con la familia (la mía, no la de Celia Villalobos) y ver a mi amigo Rogelio. Este se había criado en una barriada de Huelva (Pérez Cubillas) que tiene fama por la calaña de la gente que vive ahí; sin embargo, mi amigo Rogelio era “legal”, como él decía.
Una de las cosas que me gustaba de estar con Rogelio es que me actualizaba el lenguaje que se usaba en Huelva, y que difería mucho del que yo usaba en Madrid. Así, conocí palabras de la jerga como “jennoso”, y algunas otras que no recuerdo. A veces, me reencontraba con mi amiga Lola, que había ido a Inglaterra a estudiar, y que me contaba cosas de allí. Me decía Lola, por aquel entonces, que los ingleses de nuestra (por aquél entonces) edad solo sabían bromear de cuatro cosas: caca, culo, pedo, pis. Y pocos salían de ahí; esos eran los interesantes.
En España llevamos desde 1.975 (o algo después) con un lenguaje similar, que primero comenzó por la izquierda reaccionaria, pero que se ha generalizado. Cuando te quieren insultar, cuando te quieren herir de verdad y no tienen argumentos, solo tienen pocas palabras para herir. Solo conozco una de ellas que se utilice de forma política: facha. Cuando te tachan de facha, estás jodido. Ya puedes ser el más honesto del mundo, el más cabal, la persona menos extremista, pero cuando te llaman facha ya te han catalogado.
Ahora ya llaman fachas hasta los batasunos o los esquerro-republicanos. Antes, solo los del PCE y los del PSOE. Y se quedan tan anchos. Es como insultar a la COPE o decir reaccionario a Acebes o Zaplana. O decir millonario a Pizarro, aunque viaje en turista y no en Mystère. Pero da igual. En la tierra del insulto fácil y la catalogación, eso cala. Por que solo atendemos a etiquetas, nunca a ideas. Los que saben debatir ideas no ponen etiquetas: recuerdo que, en mis tiempos de universitario de Madrid, lo que más me jorobaba cuando intentaba discutir con alguien es que me dijese: “¿No sabes argumentar sin insultar?” Y tenían razón; yo era como ellos.
En España, velis nolis, la izquierda es como los adolescentes británicos. Hablan tipo “caca, culo, pedo, pis”, pero con otras palabras: “facha, derecha reaccionaria, desleales, etc.” El problema es que no han aprendido a debatir. Simplemente por que su modelo no es ese, o por que no tienen suficiente hondura intelectual para hacerlo medianamente aceptable. ¿O es “acetable”, Pepiño?

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