El círculo de la bestia
Con la salida de Acebes y Zaplana, y la estancia en el ostracismo de personajes como Pizarro y Costa (aunque este no me guste especialmente), Rajoy se está enrocando en corto, con una corte de peones alrededor.
Me da la sensación de que Rajoy, que no reconoce los errores en su estrategia electoral, está encerrado dentro de su pensamiento, creyendo que todos a su alrededor le traicionan. Sólo confía en la banda de los cuatro. Y en alguno más, pero poco más. Y, debido a esto, las cosas se enquistan dentro del PP. Las malas formas son, según descubrimos, lo normal en las relaciones con los que se van, aunque también son con los que se quedan, por ejemplo, los asignados a las distintas comisiones del Senado. Es como si una desconfianza absoluta se ha instalado en el seno de la dirección del PP (Rajoy), y, debido a esto, no hay trato con nadie fuera del “círculo” por que todo es traición alrededor.
Rajoy acabará devorándose a sí mismo, sin confiar en nadie. Solo en los que le adulan: Arriola, que pase lo que pase está arriba como el aceite, Camps y Valcárcel (tête-à-tête en el congreso) y… ¡Gallardón! Es el tapado del PP, el tapado de Rajoy. Es lo que se teme en el PP auténtico, por eso en Madrid su segundo no se comió ni un colín. Pero seguro que Arriola lo sabe defender: centrismo, votos de la izquierda, y tal y tal.
Mientras Rajoy está en medio de la burbuja, buscando traidores debajo de las piedras, ZP se está, como dicen en Huelva, “jartando de reír”. Las cosas van mal para España (el crecimiento no superará el 1%, preveo), el trasvase es un hecho, se promueve el voto de los inmigrantes, se paga a piratas… Pero no pasa nada. Soraya está curtiéndose en la oposición y Rajoy buscando puñales imaginarios.
Suerte con la búsqueda. Cuando los encuentre, dígame cuántos han sido.

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