Keynesianismo vs. liberalismo
Uno de los elementos a considerar en época de crisis, en la que estamos en España a pesar de ZP (o, mejor dicho, gracias a él y sus gobiernos) es ¿qué política implementar? ¿Intervencionismo o laissez-faire? ¿Obra pública o iniciativa privada?
Recuerdo aquí mi sumergimiento en los conceptos de teoría macroeconómica (gracias, Amaya) y, en concreto, dos elementos antagónicos: keynesianismo o liberalismo.
Según resume muy bien D. Jesús Mario Bilbao en El Mundo de hoy, el liberalismo implica que los derechos de los individuos, en cuanto al ejercicio de su libertad, siendo el estado solamente garante de derechos individuales como libertad de expresión y asociación, religión, educación, opciones políticas, etc. Puesto esto en términos económicos, el mercado se regula a sí mismo, mediante la relación entre la oferta y la demanda: el precio de un bien es el que se está dispuesto a marcar en el mercado. El éxito de las empresas depende de su adaptación a un conjunto simple de reglas de juego. Las mejores sobreviven en un escenario de crisis.
Keynes, o el keynesianismo, surgió como respuesta a una situación de crisis: la Gran Depresión de 1.930 en Estados Unidos. Se trata de lo que los economistas llaman demanda agregada: el estado debe intervenir para dinamizar la economía en tiempos de crisis mediante la realización, por ejemplo, de obra pública. Esto posibilita un efecto dominó: la obra pública produce un incremento en el poder adquisitivo (o en el gasto) de los ciudadanos, que dinamiza la economía. Por lo tanto, en términos de crisis, el estado debe intervenir.
¿Qué propone ahora Sobes El Pirata? Invertir en obra pública en España. ¿Cuál es el problema en la actualidad? La inversión en obra pública no supone una inversión en mano de obra (es decir, en incremento del poder adquisitivo de los ciudadanos), ya que ahora la obra pública está muy mecanizada, por lo que el incremento no es tal. Por otro lado, los plazos de licitación suponen un tiempo en términos de reacción.
Como ya me he pronunciado, soy liberal. Creo en los ajustes propios del mercado: la crisis es más profunda, pero tarda menos tiempo. No creo en la intervención del Estado en la economía más que lo necesario. El PSOE, desgraciadamente, sí. Imaginamos porqué. Pero este es otro cantar.

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