La marcha húngara de La condenación de Fausto
En mi época de estudiante resurgió mi interés por la música clásica y la ópera. Y una de las piezas que siempre utilizaba como referencia es La marcha húngara, de la ópera (o drama musicalizado) La condenación de Fausto, de Berlioz.
Reconozco que apenas conocía a Berlioz. Poco. Pero a partir de La marcha húngara comencé a adentrarme en el conocimiento del mismo. Leí que escribió un tratado de orquestación, y me planteé iniciarme en Berlioz con la misma Condenación de Fausto, y la Sinfonía Fantástica. Y me gustó. A partir de aquí me adentré en otras obras de Berlioz. Hay muchas recomendables, pero a mi, personalmente, me gustan Les troyens, una ópera amplia, larga, a la que equiparo (en la distancia) con El anillo de los Nibelungos, de Wagner. Recomendable (como siempre digo).
La ópera de La condenación de Fausto es una ópera al uso, con pasajes cómicos y ligeros (Certain rat), otras más místicas (Christ vient de ressusciter). Pero la pieza que ha pasado al repertorio es la marcha húngara.
Personalmente, creo que la marcha húngara es, pues… una de las mejores piezas cortas de la historia de la música. Muy marcial (como el coro de los soldados de Fausto, de Gounod, u otras piezas), pero también muy “bailable”. La equiparo con otras piezas que me gustan, especialmente oberturas (la obertura de Caballería ligera, de Suppé, la obertura de La gazza ladra, de Rossini, por ejemplo), por la continuidad de la música, la armonía del conjunto de la orquesta y por el final, es un “crescendo” (¿se dice así?) que engancha.
Disfrutadla.

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